Análisis Sobre La Relevancia Social De La Obra “Cantata Santa María De Iquique” De Luis Advis
- Felix Antonin Göring
- 22 ago 2023
- 11 Min. de lectura

Esta obra está ambientada en 1907 y relata la historia de un grupo de trabajadores de las salitreras del norte de Chile, que junto a sus familias deciden abandonar sus funciones y realizar una huelga para demandar mejores condiciones laborales a sus empleadores. Debemos señalar que en esos tiempos no se habían constituido aún los derechos laborales de los que gozamos hoy, por lo cual los trabajadores eran forzados a realizar una cantidad excesiva de horas laborales, sometidos a barbáricos castigos y además en este caso se añadía otro componente, no poseían derecho a la libertad de escoger a voluntad en el mercado aquellos artículos que requiriesen, sino que simplemente recibían un salario representado por medio de fichas de canje para comprar productos en establecimientos que pertenecían a los mismos dueños de las salitreras. Es entonces que una demanda justa, por esas cosas detestables que de vez en cuando presenta la naturaleza humana, tan maravillosa en variados aspectos, acaba convirtiéndose en una absoluta masacre, luego de que el presidente Pedro Montt ordena enviar tropas con el objetivo de “pacificar” a los manifestantes. Los esfuerzos de los trabajadores son entonces tomados a la ligera tornándose así muy pronto la negación en amenaza, que deja en clara evidencia la nula disposición de tranzar en las demandas exigidas por parte del gobierno de la época. Ciertamente en esta oportunidad no se tuvo piedad por nadie: ancianos, mujeres, niños, miles de personas fallecieron en esta atroz matanza.
Inicialmente esta obra puede ser analizada desde dos diferentes afluentes. El primero recae en el hecho de que está basada en una tragedia ocurrida realmente en nuestro país, señalando desde una perspectiva muy cuidada las condiciones sociales de un grupo socioeconómico enfrentado al sometimiento de otro, y la eventual tragedia en la que deriva la búsqueda del retorno a la dignidad de la clase obrera. Esto demuestra la inamovilidad característica de quien ejerce la hegemonía y la necesidad de defender su posición hasta las últimas consecuencias, enseñándonos de esta forma que dichas diferencias, posiciones y situaciones no conllevan nunca en la historia a una situación final armoniosa. El intento de cambiar el status quo en tales circunstancias, deriva en la exacerbación de las muestras de poder a fin de perpetuar dicho estado, teniendo que producirse muchas veces un cambio social o económico relevante (depresión económica, guerra, revolución), o llevado de otra forma, un cambio de paradigma social y/o económico, para que la tensión decaiga y se pueda insertar nuevas ideas que permitan salvaguardar la crisis o simplemente ser más coherentes con los nuevos ánimos de la nación, pues tanto los sistemas como las instituciones tienen la tendencia a proteger tanto su integridad como su permanencia en el tiempo, sin importar si ya no constituyen una importancia real para la sociedad.
La segunda afluente proviene de la naturaleza musical propiamente tal de la obra; tal es la configuración de los solistas, compuesta por instrumentos folklóricos y enriquecida con instrumentos clásicos que hacen referencia a su otra naturaleza, pues tal como el nombre de la obra indica se trata de una cantata y eso es lo que la hace tan especial, que con todas esas particularidades antes mencionadas, aún conserva aquella estructura, y como resulta posible apreciar al oírla, crea una conexión bastante homogénea entre el folklor popular y la música docta, dando como resultado el reconocimiento mundial por tratarse de una de las obras cumbres de la llamada en ese entonces (y conocida aún como tal) “nueva canción chilena”, que tan grandes exponentes musicales brindó al mundo.
Es muy importante destacar el compromiso social de esta obra que ha sido interpretada en innumerables ocasiones y alrededor de todo el mundo, principalmente de la mano de una banda de gran trayectoria como lo es Quilapayún. Así es como en palabras de uno de sus propios miembros se rescata lo siguiente:
Ismael Oddó asegura que cada vez que han presentado la reconocida obra en conjunto con Quilapayún, significa una experiencia de compromiso especial para cada uno de ellos, y por ello la conexión con el público sigue siendo de gran intensidad. “No es un simple ejercicio musical o técnico, para nada. En absoluto. Es volver a impregnarse de esa obra, a contar lo que aún sigue teniendo mucha vigencia desde el punto de vista político global, a no callar las cosas que se tienen que contar precisamente para que los derechos a la vida y de los trabajadores, de las clases más vulnerables, sean respetados.”
Dicho lo anterior debemos inferir que el uso de la obra, según el concepto de Josep Martí, es por una parte folclórico, así como de lucha social, sin embargo no siempre fue concebida de la misma manera. Su autor comenzó a escribirla en 1969 al darse cuenta que este importante suceso histórico se mantuvo en el olvido durante 62 años, y traerlo a la memoria fue su primera intención al crearla; cosa que está señalada en el texto de la misma obra, textos que de hecho son originales y escritos por el mismo Luis Advis, mezclando dos vertientes musicales que estéticamente le agradaban y con las cuales tenía cierta cercanía. Sin embargo, a pesar de ello, años después, luego del Golpe Militar, la relevancia social de esta obra aumentó considerablemente, y así también su uso comenzó a portar verdaderos matices de lucha social, cosa que ni la destrucción activa por parte de los militares de toda obra que contradijera el pensamiento oficial establecido en aquellos tiempos por la Dictadura Militar pudo opacar, provocando que incluso ganara más fuerza su mensaje. Queda en claro y demostrado con este y otros casos existentes que las artes muchas veces son capaces de revivir una gran cantidad de sucesos importantes que la historia oficial no señala, puesto que bien sabido es que la llamada “historia oficial” es comúnmente escrita por los vencedores, sin embargo las artes no suelen responder a esa lógica.
La función que desempeña esta obra podríamos señalarla como académica, pues de manera muy explícita su texto relata cronológicamente los sucesos acaecidos en 1907 en la Escuela Santa María de Iquique, además de que al poseer componentes doctos es rescatada muchas veces por las escuelas de música; y así además debemos mencionar su clara función social, desde el punto en que se transforma en un emblema de la resistencia del pueblo, ámbito que se le reconoce hasta el día de hoy, a pesar de que como ya he señalado, no fue necesariamente el motivo inicial por el cual fue compuesta. Es preciso acotar en este caso, que los motivos que determinan la función de una obra responden muchas veces a elementos externos a la música propiamente tal, y estos son, en el caso particular que estamos tratando, el punto de inflexión que se produce en el momento justo del Golpe Militar que no se basta por sí solo para provocar esto, sino que va de la mano con la repercusión que provoca eventualmente en la gente, y su posterior reacción al hecho en particular, asunto que ciertamente tiene mucho que ver siempre con las características de la sociedad en la que se presenta dicho quiebre (en este caso Chile), y así mismo la importancia que se le brinda a las artes en esta sociedad en particular.
En una sociedad en la cual las artes no juegan un rol de mayor relevancia, posiblemente una Dictadura Militar no despierte de manera repentina cierta urgencia por el rescate de las obras ligadas a tal índole. Surgirán pues entonces otras formas de resistencia, sin embargo en los pueblos en los cuales la música (u otras formas de arte) efectivamente juega un rol fundamental, como fue en algunas de las grandes las comunidades negras (etíopes, congoleses, etc.) de esclavos traídos de África, la música llegará a ser su refugio e incluso su marca personal que los distingue del resto de la sociedad, al punto que tal semilla puede terminar por convertirse en la muy amplia gama de estilos musicales que nacieron a partir de esta ideas originales (góspel, ragtime, jazz, reggae, soul, rythm & blues, etc).
La Cantata Santa María de Iquique que tanta importancia tuvo para la juventud chilena de los años 70’s y 80’s, poseía por lo tanto en esos tiempos una amplia relevancia social, al punto de haber sido regrabada en Europa por el grupo Quilapayún, con algunas modificaciones a sus textos de la mano de Julio Cortázar (cosa que disgustó a Luis Advis, su autor original, ya que dichos cambios se realizaron sin su consentimiento). Más tarde fue perdiendo algo de su popularidad con la llegada de la transición a la democracia; aunque a pesar de esto siempre ha tenido un fiel público que asiste sagradamente cada vez que es presentada, llenando el lugar en cada ocasión.
Podemos afirmar entonces, basándonos en los planteamientos teóricos de Josep Martí, que la obra con el paso del tiempo ha perdido relevancia social, sin embargo nadie puede negar su importancia ya que tal como lo establece el mismo Martí, son dos conceptos que deben tratarse de manera distinta. Es por este motivo que la obra incluso volvió a ser reinventada por una banda popular juvenil llamada Chancho en Piedra (de la mano de uno de los intérpretes originales de Quilapayún) en el año 2009. Si bien esta versión no necesariamente es del agrado del público original, representa una reinserción de la obra en la juventud actual, movida por un interés en ella por parte de un público nuevo y con gustos diferentes, pero posiblemente con similares fijaciones, público para el cual el rock tiene una mayor relevancia social, añadiéndole con esto también un claro uso comercial. Hay que señalar que no sólo esta versión apareció ese año, sino también una versión para cuerdas de la mano del cuarteto Strappa, que busca como finalidad destacar los matices musicales y estéticos, en cuanto a lo compositivo se refiere, que también contiene la obra, recalcando entonces en este caso el uso académico y estético de la obra.
En la actualidad no sólo son estas nuevas versiones las que han rescatado la memoria de esta obra, sino que la propia obra ha vuelto a cobrar vigencia gracias a una nueva generación políticamente más despierta y activa que ya no teme expresar abiertamente sus ideas políticas, siendo así cada vez más recurrente escuchar de la boca de gente joven la mención a esta obra y su notoria asistencia a las presentaciones de la misma.
Este año fue rescatado un master de la obra original que se había dado por perdido y será sujeto a una reedición digital de la obra original que es esperada por ansias, no sólo por la gente más adulta, sino por un gran puñado de jóvenes que comentan alegremente en las redes sociales dicho hallazgo. Se predice de ello un gran suceso que no pasará inadvertido.
La completa censura que esta obra experimentó en la dictadura y su permanencia hasta la fecha, nos demuestra el alto grado de resiliencia que presenta, puesto que su significancia se tornó en la lucha social luego de haber representado una reivindicación del triunfo de la clase obrera, habiendo generado con esto una sensación de cierta justicia social, al menos por unos instantes, en lo que es el extenso calendario de la historia humana.
En palabras de Eduardo Carrasco, miembro fundador de Quilapayún:
"La obra se transformó de inmediato en la expresión más perfectamente adecuada a nuestras posibilidades expresivas. Fue la mejor expresión artístico musical del fin de la campaña de Allende y posteriormente simbolizó el triunfo de la UP. Después del golpe se transformó en la mejor manera de hacer conciencia sobre lo que pasaba en Chile con la dictadura y ahora es una advertencia para que lo que vivimos durante todos esos dolorosos años nunca vuelva a ocurrir en nuestro país. Es la obra clásica del Quilapayún, que siempre estará vinculada a nuestro éxito artístico, a nuestra significación en la cultura nacional".
Es correcto destacar que esta obra posee un potente contenido extraído de las llagas de una historia verídica, trágica y sangrienta experimentada en nuestro país, y por este motivo es que ha despertado el interés de muchos, y tiene una mayor significancia por ende para los chilenos que poseen una adecuada sensibilidad y conciencia con los Derechos Humanos; sin embargo al tratarse de algo que de manera empática cualquier ser humano puede comprender, ha cruzado fronteras, impresionando a espectadores de diversas partes del planeta. La significancia que se le atribuye desde esta perspectiva a nivel humano es por tanto universal, sin embargo al tratarse de un tema local, tiende a ser mayor su significancia social en la región en la cual los sucesos acaecieron. Volviendo a lo musical, los tintes folclóricos que presenta rescatan la estética andina que tiene una significancia tanto por tradición local como por la esencia propia de la región, diferente a la que posee, por ejemplo, en Europa, donde se cruza con elementos más bien propios de la música docta, tanto en su acompañamiento, como en su estructura particular, en cuyo caso da sentido y por tanto cierta significancia a un público europeo culto, más adaptado a ese tipo de estructura.
Respecto la importancia que se le da a esta obra, considero relevante recalcar el particular ambiente que se forma en sus conciertos, prácticamente sacro, quizás hasta sepulcral. No es realmente denso, pero tampoco es liviano. La progresión propia de la obra misma va generando diversas tensiones que progresivamente se ensalzan con los hermosos interludios musicales que posee, a pesar de que todos sabemos de antemano que se trata de una tragedia y que por ello eventualmente la alegría y el optimismo que los propios personajes de la obra en algún momento de ella señalan, se verán bruscamente ofuscados para concluir en la masacre que se avecina inexorablemente.
Como conclusión entonces corresponde señalar que una obra como la Cantata de Santa María de Iquique con su mixtura de estilos y su contenido social y político, puede cambiar tanto su uso, como su relevancia social según el interés de las personas en concordancia con los sucesos históricos que dicha sociedad está experimentando, siendo en este caso particular la visión de memoria con la que fue creada originalmente, pasando a convertirse en el estandarte del triunfo de la clase obrera con la elección de Allende, y luego pasar a ser un símbolo de la lucha social a raíz del Golpe Militar, experimentando después de una suerte de hiato, a causa de la transición, para luego volver a aumentar su relevancia social de la mano de las nuevas luchas populares.
Desde luego que existen obras que presenten mayor relevancia social que la Cantata Santa María de Iquique en este periodo actual, sin embargo me parece interesante la cantidad de elementos que se pueden extraer de ella y su amplia historia que la convierte en uno de los grandes clásicos musicales de Chile. A pesar de que el registro musical del país es bastante amplio, no son demasiadas las obras que presentan tales cualidades de cierta inmortalidad como lo hace esta obra. Muchas, aunque gocen en un tiempo de una inusual popularidad, terminan por quedar en el olvido y hasta transformarse en un fenómeno kitsch, sin importar la cantidad de discos que vendieran en su momento de gloria, ni las veces que fueran pasadas por la radio; muchas poseen una suerte de fecha de vencimiento. Por otro lado, como he comentado, la mixtura de elementos musicales de diferentes culturas terminar por resultar en una mezcla muy interesante, que lejos de robar la identidad de una para brindársela a la otra, considero que enriquece la anterior y acaba por entregarle un nuevo rostro, que a fin de cuentas es un fenómeno recurrente en la historia de la música. No podemos olvidar que incluso el jazz es una mezcla cultural y sonora que surge como resultado de la mezcla de al menos 3 continentes distintos.
No debemos tampoco dejar de advertir eso sí que, a pesar de todos los cambios de usos que ha experimentado la Cantata Santa María de Iquique, su importancia nunca ha sido cuestionada, y por tratarse el concepto de “importancia” muchas veces de una variable mayormente fija, es que se rescata el estudio y creación del concepto de relevancia social propuesto por Josep Martí, pues representa de manera más fidedigna y activa para analizar el impacto real de la música que representa a una sociedad determinada, en un momento determinado de la historia.
BIBLIOGRAFÍA:
Memoria Chilena. “Masacre de la Escuela Santa María de Iquique”.
Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. “Libro en línea "La masacre de la Escuela Santa María de Iquique"
Experiencias Colectivas Columna Negra. "Escuela Santa María de Iquique: Apuntes para la destrucción del mito y la construcción de la memoria no-espectacular"
Roberto Bennett.”Letraila 179 Artículos y Reportajes”.
Devés, Eduardo (1989). Los que van a morir te saludan. Historia de una masacre: Escuela Santa María, Iquique, 1907.
Sergio Grez Toso. “La guerra preventiva: Escuela Santa María de Iquique”.
Alejandro Lavquén. “Historia de la Cantata Santa María de Iquique”.
La Tercera. “La matanza de la Escuela de Santa María”.
Diario Universidad de Chile. “Estrenan versión ‘rock’ de la Cantata Santa María de Iquique” (2009), “Quilapayún anuncia reedición de la Cantata Santa María de Iquique” (2014).


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